El cohete low cost de Rocket Lab alcanza la órbita terrestre

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La compañía neozelandesa Rocket Lab ha lanzado exitosamente un cohete que ha alcanzado la órbita terrestre.

La misión de Rocket Lab se llamaba ‘Still Testing’, lo que da idea de cómo considera la compañía su tecnología. Y es que el lanzamiento ha sido un éxito, pero la empresa aún se ve a sí misma probando sus cohetes.

El Electron ha despegado y se ha puesto en órbita alrededor de la Tierra con éxito. Aunque Rocket Lab lo considere internamente una prueba –o quiera dar esa impresión– los efectos de lanzamiento van más allá. Se ha conseguido poner en órbita tres nanosatélites. Dos de ellos se emplearán para vigilar el camino de los barcos y monitorizar el tiempo.

El anterior lanzamiento de Rocket Lab se llevó a cabo el pasado mes de mayo. En aquella ocasión el cohete no logró los objetivos previstos. Se trataba también de una prueba, más rudimentaria aún. Sin embargo, se sacaron conclusiones importantes. Lo suficiente como para que esta vez se hayan podido cargar nanosatélites para ponerlos en órbita.

La propuesta de Rocket Lab tiene un factor low cost decisivo. Cada misión les cuesta únicamente cinco millones de dólares , debido a técnicas de producción baratas. La creación de partes de los motores mediante impresión 3D, así como la optimización en el uso de materiales son algunos de sus sellos. En comparación, hacer despegar un Falcon 9, de SpaceX, puede costar unos 62 millones de dólares.

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Un cohete Electron puede cargar entre 100 y 225 kilos de peso. Es suficiente para poner en órbita varias decenas de nanosatélites. Cierto es que el peso de estos tiene que ser muy reducido, pero existen modelos con esas características. Los Cubesat tienen una masa de unos 1,33 Kg. En este caso podrían ser varios cientos los que podrían lanzarse en una misión de Rocket Lab.

La empresa australiana simboliza el nuevo carácter de la exploración espacial. Ya no es una actividad que realizan los gobiernos u organizaciones gubernamentales, públicas, con amplios presupuestos. Cada vez más las empresas privadas están entrando en el mercado espacial. Esto hará que el peso se balancee del sector público al privado.

Las consecuencias de este viraje son principalmente que los presupuestos son ajustados y que se debe cumplir una condición: la rentabilidad. De ahí que se busquen alternativas low cost, para hacer más con menos, lo que sencillamente implica mayores márgenes.

Imagen: Rocket Lab

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Ir a la fuente / Author: Pablo G. Bejerano