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La reflexión del profesor andaluz sobre sus alumnos votantes de VOX que está arrasando en las redes

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Un profesor andaluz, identificado en Twitter como @JuanitoLibritos, ha escrito un hilo en el que reflexiona sobre lo ocurrido en los comicios, sobre los alumnos que un día tuvo que han votado por primera vez y han elegido al partido político español de extrema derecha.

Vox es un partido de extrema derecha porque se basa en un modelo nacionalista-confesional que apunta a la supremacía y que se recrea en la retórica identitaria. Cuestiona la Constitución y cree que eje central de la soberanía debe estar en Madrid (y no en cada autonomía). Proscriben el aborto y el matrimonio homosexual, el feminismo y se entrometen en las libertades individuales proclamando la censura a todo aquello que no sea Dios, patria y familia heteropatriarcal .

Este profesor andaluz se ha hecho viral porque repasa en sus tuits repasa cómo eran esos chicos (todos varones, a juzgar por su publicación) y cómo, aunque lo apreciaban muchísimo como maestro, a pesar de ser homosexual y abiertamente de izquierdas, han votado a un partido que pretende arrebatarle derechos básicos y desprecia al colectivo LGTB.


____ ¿Qué descubrirás en este post? ____

El tweet viral sobre su experiencia personal

Su hilo se ha viralizado y cada uno de los 11 tuits que lo componen es un hit y acumula miles de ‘me gusta’ y compartidos.

Este es el hilo completo:

Nueve de mis antiguos alumnos siguen a Vox en Instagram. Los 9 simpáticos y educados. Todos varones y de pueblo, de familias humildes, trabajadoras, sin grandes problemas. Siete de ellos podían votar ayer por primera vez, y parece ser que la ultraderecha fue quien les sedujo.

Ninguno de estos chicos se parece en nada a esas momias vivientes que vemos en las misas del 20-N. Dos de ellos, incluso, son buenos estudiantes. Tuvimos una buena relación mientras era su profe, y yo en mi trabajo soy abiertamente gay y abiertamente de izquierdas.

Sí que se sentían desproporcionadamente ultrajados por los inmigrantes, de quienes hablaban con cierto desdén. Y sí que ponían los ojos en blanco cuando se hablaba de feminismo en clase… Pero nada fuera de lo habitual en una clase de un instituto. Adolescentes normales.

Recuerdo que varios de ellos sentían una catalonofobia extrema. Y un apego exagerado y mal entendido hacia los símbolos nacionales: la bandera, los ‘viva España’, la selección de fútbol… Yo lo achacaba a chiquilladas. A patriotismo mal entendido. A lo que oían en casa.

Pero no era así. En mi clase, delante de mis ojos, estaban creciendo fascistas. Adolescentes fascistas, en Andalucía, en 2018. Fascistas nacidos en el 2000, que han usado su primera papeleta electoral para votar contra la democracia que les ha criado.

Fascistas que se criaron con profesores abiertamente LGBT, con compañeros de pupitre de varios países, en institutos donde se trabaja contra la Violencia de Género, por Europa, por la cultura… han usado sus primeras elecciones en votar contra todo eso.

Adolescentes fascistas que cubrieron de aprecio a su profesor abiertamente gay, que pronunciaron hacia él palabras de gratitud extrema en su graduación, que le colmaron de regalos y abrazos… ayer votaron que su futuro matrimonio debe valer más que el mío.

Y esto es un fracaso de la sociedad, del sistema educativo y, sobre todo, mío: en nueve meses a su lado, su profesor de historia no fue capaz de transmitirles la importancia de la democracia y los peligros del fascismo.

Me enredé en hablarles del australopithecus, de las borrascas, de las cúpulas gallonadas… pero no insistí lo suficiente en la “deriva continental”, nunca mejor dicho, de Europa. A algunos, por curso, les expliqué qué fue el franquismo, pero parece que no demasiado bien.

No les mentalicé sobre lo importante que sería su voto y sobre que lo que se está jugando en unas elecciones no es algo lejano y abstracto: es el destino y el día a día de todos, incluso los que no somos como ellos 9: varones, heteros, blancos, medianamente católicos y de derechas.

Ayer fue el día más triste porque me di cuenta que no solo había fallado yo, sino todo en lo que creo. Y porque vi que, por mucho que yo me empeñe en defender a las nuevas generaciones como salvadoras del mundo, hay cafres y descerebrados de todas las edades.

Hoy estoy de luto.

La paradoja de la Tolerancia

Porque el mundo no necesita un nuevo Hitler, lucha contra el discurso del odio. ¡No te quedes callado! Recuerda, el silencio es cómplice. La paradoja de tolerancia fue descrita por el filósofo austríaco Karl Popper en 1945. Es una paradoja enmarcada dentro de la teoría de la decisión. La paradoja declara que si una sociedad es ilimitadamente tolerante, su capacidad de ser tolerante finalmente será reducida o destruida por los intolerantes. Popper concluyó que, aunque parece paradójico, para mantener una sociedad tolerante, la sociedad tiene que ser intolerante con la intolerancia. Estoy totalmente de acuerdo.

Sólo desde la comprensión del otro podemos iniciar el diálogo para poder aportarles nuestra visión y encontrar un camino lleno de valores de convivencia y bien común. Para ello, debemos replantearnos la perversión de los marcos conceptuales en los que se establecen, en redes sociales y medios de comunicación, los dilemas éticos que nos afectan a todos.

“¿Cómo ha podido ocurrir? ¿Quién es el culpable? Bueno, ciertamente, unos son más responsables que otros. Y tendrán que rendir cuentas. Pero, la verdad sea dicha, si estáis buscando un culpable, sólo tenéis que miraros al espejo. Sé por qué lo hicisteis, sé que teníais miedo ¿Y quién no? Guerras, terror, enfermedades. Había una plaga de problemas que conspiraron para corromper vuestros sentidos y sorberos el sentido común. El temor pudo con vosotros y, presas del pánico, acudisteis al actual líder, Adam Sutler. Os prometió orden, os prometió paz. Y todo cuanto os pidió a cambio fue vuestra silenciosa y obediente sumisión. Anoche intenté poner fin a ese silencio.” discurso de V de Vendetta.

Muy relacionado con el miedo y odio “al otro” está la utilización del discurso del odio. A Hitler le funcionó muy bien este discurso manipulador y populista que echaba la culpa al colectivo judío (y a los extranjeros, y a los homosexuales…). Se unió a un pequeño partido ultranacionalista casi desconocido en la época y, gracias a su carisma y agresividad en la oratoria, llegó a su liderazgo, atrayendo a cada vez más gente. Su discurso era una fusión entre populismo y antisemitismo, y denunciaba que tanto el comunismo como el capitalismo eran estrategias judías para destruir Alemania.

Por ejemplo, Hitler llegó al poder, poco a poco, gracias a una oratoria que encendían a la población, sacando a relucir lo peor del ser humano. Además, los empresarios y los intelectuales, que querían estar en el “lado correcto” de la historia, decidieron apoyarle. Todos aseguraban que la retórica extremista y radical de Hitler era solo fachada, una “forma de hablar”. Bromeaban con lo irracional que sería llevar a cabo todo lo que decía… sin duda, se equivocaron.

Muchos se ríen con los discursos de Vox o con la posibilidad de que Le Penn llegue al poder en Francia, o que cualquier otro líder de extrema derecha llegue a la presidencia de cualquier otro país europeo. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado con esos líderes que explotan lo peor del ser humano. La historia nos lo ha demostrado.

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Ir a la fuente / Author: Valeria Hiraldo