10 Principios de la Psicología que te Ayudarán a Mejorar tus Composiciones Fotográficas

¿Cuál es el secreto del éxito de una buena foto? ¿El revelado? ¿El encuadre? ¿El elemento fotografiado? Saber por qué unas fotos funcionan y otras no, puede ser un auténtico quebradero de cabeza para todo aquel fotógrafo/a que desea mejorar y evolucionar.

Como las normas de composición no funcionan siempre, queremos ir un poco más allá y en este artículo vamos a tratar de comprender cómo trabaja nuestra mente y cómo percibimos aquellos que observamos.

Para ello, vamos a investigar los principios de la psicología más básicos que recoge la Teoría de la Gestalt, porque nos darán la clave para entender cómo las personas damos sentido a las imágenes que vemos.

La Psicología Aplicada a la Fotografía

Como ya te contábamos en el artículo de la Psicología del Color y su Uso en Fotografía, los colores pueden generar un impacto emocional en el espectador y podemos utilizarlos en nuestras composiciones para generar sensaciones.

Del mismo modo que se produce una respuesta psicológica involuntaria (e incluso física) al observar un color, también ocurre lo mismo al observar formas y contornos. Nuestro cerebro los percibe de una manera que escapa a nuestro control y eso es lo que estudia la teoría de la Gestalt.

A diferencia de las normas o leyes de composición que sí que fueron escritas y pensadas para el mundo artístico, los principios de la Gestalt se basan solo en la psicología porque son leyes relacionadas estrechamente con la percepción humana.

Antes de seguir, vamos a definir bien dos conceptos clave:

  • Composición: en fotografía es el modo de ordenar y estructurar los elementos visuales (perspectiva, forma, color, textura, volumen, iluminación, contraste, espacio, enfoque, etc.) para transmitir un mensaje visual.
  • Percepción: es el primer conocimiento de algo a través de las impresiones que comunican los sentidos y que selecciona aquellas cosas que despiertan más nuestra atención.

Sabiendo esto, ya puedes interiorizar mejor que el objetivo de la teoría de la Gestalt es el de estudiar cómo las personas seleccionamos y organizamos inconscientemente los elementos al observar una imagen. ¿Interesante verdad?

La buena noticia es que los fotógrafos podemos tomar prestadas esas leyes y aplicarlas a nuestras fotografías para componer nuestras tomas y conseguir generar el impacto deseado en la mente del espectador.

Como te hemos dicho muchas veces, no existen normas de composición inquebrantables porque en el arte no existen reglas. Solo son recursos o herramientas que podemos usar para tratar de lograr captar la atención. Y puede que funcionen, o puede que no…

Sin embargo, los principios de la Gestalt no podemos evitarlos, de igual modo que no podemos evitar que exista la ley de la gravedad o de la termodinámica, ocurren porque forman parte de nuestra percepción como seres humanos. Por eso, si las dominamos será más fácil tener éxito a la hora de componer.

La Teoría de la Gestalt

La teoría de la Gestalt es una corriente de la psicología moderna que surgió hace unos 100 años en Alemania, allá por el 1920. Se trata un de conjunto de leyes o principios que pretenden explicar cómo percibimos lo que vemos y lo organizamos en nuestra mente para crear la comprensión de las imágenes.

Su premisa básica es que cuando observamos una escena caótica visualmente, nuestra tendencia es la de simplificarla con patrones y formas reconocibles más sencillas. Es por eso que se llama teoría ‘Gestalt’, que significa ‘figura’ o ‘contorno’ en alemán.

¿A ti también te pasa que cuando miras las nubes encuentras formas: un dragón, un delfín, una silueta de mujer? Lo que ves son nubes, y tú lo sabes, pero tu mente no puede evitar intentar juntar las nubes para crear una forma reconocible para ti.

Pues esa es la idea principal con la que se resumen todas las teorías de la Gestalt, que ‘El todo es más grande que la suma de sus partes’, porque nuestra mente tenderá siempre a percibir una imagen en su forma completa en lugar de sus partes independientes e individuales.

Las leyes, tanto generales como particulares, que forman parte de la Gestalt son muchas, por eso nosotros vamos a recopilar aquellas que sí que podemos aplicar a la composición fotográfica y que nos podrán servir en nuestro campo.

Aunque muchos de estos principios puedan parecer similares se trata de planteamientos diferentes e individuales que surgen de una teoría común. No te preocupes si lo que lees te parece demasiado técnico en algunos puntos, porque te lo mostraremos con fotografías de ejemplo para que quede más claro.

#1. Principio de Figura – Fondo

A los fotógrafos nos interesa mucho este principio general de la teoría de la Gestalt porque al ver una imagen el ojo siempre busca determinar cuál es la figura y cuál es el fondo. Seguro que te suena la famosa imagen del ‘Jarrón de Rubin’.

Fíjate en la primera imagen de abajo, si el jarrón tiene textura, color, sombras y el fondo es plano y genera contraste no tenemos ninguna duda e identificamos claramente cuál es la figura y cuál es el fondo.

Sin embargo, en la segunda imagen bidimensional no pasa lo mismo ¿verdad? Se crea una ambigüedad y algunas personas ven el jarrón, mientras que otras ven los perfiles de dos rostros como sujeto principal.

Este es uno de los ejemplos más conocidos de figura y fondo inestables porque no sabemos dilucidar al instante cuál es cuál. Lo queramos o no, nuestro sistema visual tiende siempre a simplificar una escena con un elemento principal (la figura) y todo lo demás (el fondo o el suelo).

El ‘Cubo Imposible de Necker’ es otro de los objetos de estudio de la percepción. También se trata de un efecto ambiguo e interesante porque, de igual modo que antes, podemos escoger entre dos interpretaciones posibles del mismo cubo según la cara del cubo elijamos como principal.

Pues bien, como fotógrafos nuestro objetivo es conseguir que la relación entre figura y fondo sea estable y que la atención inicial se dirija hacia la figura (el elemento fotografiado) antes de pasar al fondo (el resto de la toma).

¿Y cómo podemos hacer esto? Pues trabajando con recursos como estos que nos ayuden a agregar volumen a nuestras fotografías:

  • Tamaño: nuestra mente siempre percibirá antes como una figura aquella forma que sea más grande y que se acerque hacia nosotros. Mientras que las formas pequeñas que parezcan más lejanas las percibirá como parte del fondo. Por tanto, el peso visual de los elementos jugará un papel importante.
  • Separación: el elemento que aparezca aislado en medio de una escena llamará la atención instantáneamente, incluso aunque la escena sea caótica.  Por eso debe apreciarse una separación notable respecto al resto de elementos, de lo contrario la figura se fusionará con el fondo y pasará desapercibida.
  • Contraste de valor (contraste de luminosidad o ‘claro-oscuro’): se encarga de separar los objetos en el espacio. Una figura con un alto contraste tiende a llamar más nuestra atención antes que una con bajo contraste y para lograrlo nos ayudaremos del color y la luminosidad. 
  • Profundidad de campo: los objetos que aparezcan nítidos atraerán primero la mirada del espectador, mientras que los elementos desenfocados pasarán desapercibidos. Esto es porque al resultar confusos para la mente los desplazamos instantáneamente al fondo. Por eso elegir el número f y determinar la profundidad de campo es tan importante en fotografía.

#2. Principio de Simplicidad

Nuestra mente percibe una imagen en su forma más simple y primaria y esto es algo que influye mucho en nuestras decisiones diarias, aunque no nos demos cuenta. En eso consiste el principio de la simplicidad o también llamada ley de la sencillez.

Esta explica que es importante simplificar una imagen para ayudar al ojo y a la mente a sentirse cómodos al desencadenar la interpretación de lo que estamos tratando de mostrar. Por este motivo, los logotipos publicitarios apuestan por el ‘menos es más’, porque lo simple es más fácil de recordar (La ‘M’ de McDonalds o el símbolo de Nike, son muy buenos ejemplos).

La ley de la Pregnancia o Ley de Prägnanz (que también podría ser traducida como ley de la buena forma) nos viene a decir lo mismo, que nuestra mente trata de ahorrar esfuerzos y ordenar las cosas de forma simétrica y simple.

Nos pasa con algo tan sencillo como unir cuatro puntos. ¿Verdad que lo primero que te imaginas es que se unen formando un cuadrado? Esa es la forma más básica, pero podrían unirse de otros modos más complejos que no has pensado en un primer momento ¿verdad?

En fotografía pasa lo mismo, observamos una toma y nuestra mente lo primero que hace es simplificar en formas y contornos. Esas formas por separado no nos dirían nada (dos palos, un plato, una servilleta, una esterilla de bambú), pero unidas forman un conjunto, una idea (¡Hoy toca cenar sushi!).

Cuanto más facilitemos la lectura de nuestra composición, más sencillo será crear imágenes atrayentes para la mente de nuestros espectadores. Cuanto más complejas, menos interesantes, por eso el minimalismo es un tipo de fotografía muy habitual entre algunos fotógrafos.

#3. Principio de Semejanza

Uno de los principios más básicos de la psicología Gestalt es el de la similitud o semejanza. Este sugiere que nuestros cerebros agrupan elementos que son similares entre sí.

Es decir, que si vemos muchos elementos que comparten el mismo color y textura, siempre los vamos a ver como una sola unidad. Esto ocurre porque nuestra mente tiene la tendencia de buscar características coincidentes y así lograr identificar un significado lógico lo más rápido posible.

Para jugar con la semejanza en nuestras fotos podemos hacer uso de un recurso muy útil, el ritmo compositivo, porque la similitud tiene mucho que ver con los patrones. Si encuentras la semejanza en un grupo de elementos tu objetivo será el de crear una combinación armoniosa de formas y tonos.

Sin embargo, si dentro de una composición hay un elemento que difiere del resto entonces dividiremos la imagen en dos partes, el grupo de elementos similares y el elemento discordante.

Este último es un recurso que en fotografía utilizamos muchísimo, porque además podremos activarlo a través de diferentes medios: el tamaño, el color, la textura, la forma, el movimiento o cualquier otro recurso que unifique los elementos.

Por lo tanto, podemos usar este principio tanto para crear conexiones entre elementos no conectados como para introducir un elemento distinto que destaque sobre el resto del grupo y romper esa conexión.

#4. Principio de Proximidad

Este principio viene a decirnos que las formas u objetos cercanos entre sí parecen formar grupos. Esto es porque nuestras mentes asocian inconscientemente que forman parte de un conjunto, de un todo.

Por tanto, cuando observamos una foto que tiene elementos situados unos junto a otros tendemos a pensar que tienen algún tipo de relación. Da igual si son completamente diferentes entre sí en cuanto a tamaño, colores o formas, porque para nuestro cerebro formarán un grupo si aparecen muy juntos.

Recuerda que la mente humana está programada para intentar eliminar el caos que percibe, simplificando todo al máximo y para ello establece irremediablemente relaciones entre los objetos que vemos.

Entonces ¿cómo debemos colocar los elementos dentro de la imagen? Seguro que has oído hablar de la famosa regla de los impares ¿verdad? Esta regla defiende que, a nivel visual, es más atractivo un número impar de elementos en una composición que uno que sea par. Los primeros suelen ser más dinámicos y los segundos más estáticos y aburridos.

Esto ocurre porque cuando necesitamos procesar un número de elementos, tendemos inconscientemente a emparejarlos y a simplificar. Pero cuando la imagen está compuesta de un número impar nuestro cerebro no puede emparejarlos todos. Y esa es la clave de su atracción.

¿Y qué podemos hacer cuando tenemos números pares, pero queremos que nuestra composición siga siendo dinámica? Pues recurrir al principio de proximidad de la Gestalt: agrupar dos elementos en una sola unidad para que formen un solo conjunto y, si hay más elementos, hacer lo mismo hasta lograr crear vínculos.

Por ejemplo, en esta foto son cuatro (número par) los elementos que aparecen dentro del encuadre, pero todos ellos están cerca del árbol de Navidad y se tocan entre sí. Hay dinamismo y a la vez se crea un vínculo emocional, que es justo el mensaje que se quería trasmitir.

Fíjate lo poderoso que puede ser este recurso a la hora de comunicar la unidad de los elementos dentro de una imagen. Por eso, en los retratos puedes pedirles a los protagonistas que se cojan de la mano o que se abracen, sobre todo si se trata de amigos o familiares.

#5. Principio de Igualdad

El principio de la igualdad o equivalencia es uno de los más sencillos, consiste en comprender que nuestra mente siempre va a tener tendencia a agrupar todos aquellos elementos que sean exactamente iguales. Es distinta a la ley de la semejanza porque en la anterior, no se precisaba que fueran exactamente iguales, solo similares.

Es un principio que se suele aplicar mucho en fotografía callejera y en la fotografía de patrones urbanos, porque es donde más se suelen encontrar elementos idénticos, repetitivos y constantes. La naturaleza también puede proporcionarnos grupos de elementos iguales, como una colonia de pingüinos o una cesta con manzanas.

Si además de ser iguales, los elementos son simétricos y completamente idénticos los concebiremos como una única unidad. Eso es porque la relación que existe entre dos elementos nos ayuda a percibir que se trata de una figura unida.

Para lograr este efecto podemos recurrir a un recurso compositivo muy útil: los reflejos. El agua, los espejos o las superficies pulidas (metales, vidrio) son lugares donde podrás fotografiar una reflexión especular prácticamente idéntica a la realidad y conseguir composiciones iguales y simétricas.

#6. Principio de Continuidad

Este principio se basa en que el espectador tiene una tendencia instintiva a seguir con la mirada hacia donde se dirige un camino, un río, una escalera, en definitiva y simplificándolo mucho, a seguir una línea.

Te propongo repitas un experimento de la teoría de la Gestalt. Párate en medio de una estancia con varias personas y quédate mirando el techo. Seguro que pronto hay algunos que empiezan a mirar hacia el techo y preguntarte qué pasa.

Seguidamente señala el techo con el dedo y sigue mirando. Captarás más la atención y todos acabarán mirando al techo y tratando de encontrar lo que señalas. No, no hay nada en el techo. Pero dentro de la mente de tus acompañantes ha saltado una alarma, has guiado su mirada primero con tus ojos y luego con tu dedo.

En fotografía pasa lo mismo, si guías al espectador, mirará hacia donde tú quieras que mire. Las líneas se percibirán siempre como un solo elemento, siempre y cuando sean continuas, aunque incluso estén segmentadas.

Esto es porque le estaremos dando al espectador diferentes formas de entrar y salir de la toma. Ten siempre en cuenta que el espectador es más proclive a seguir un rumbo establecido y permanecer dentro de él si hay una recompensa final.

Por eso el uso de recursos compositivos como el punto de fuga de un bosque, las vías del tren o una carretera dentro de nuestro encuadre proporcionan un camino a través del cual el espectador puede viajar dentro de nuestra composición fotográfica.

Si los elementos abandonan el marco y no sabemos donde acaban, mucho mejor, porque nos ayudará a crear una sensación de profundidad y nuestra mente creerá que el camino continúa más allá de su punto de fuga. Utilizando una lente gran angular lograremos enfatizar la longitud de las líneas porque parecerá que se alargan y se alejan todavía más.

#7. Principio del Cierre

Uno de los principios más curiosos de esta corriente psicológica es la del cierre porque resulta que tenemos una irresistible tendencia a rellenar huecos de forma inconsciente. Si hay un espacio vacío dentro del encuadre, nuestra mente se las apañará para llenarlo automáticamente con aquello que encuentre a su alcance.

Según este principio nuestra mente siempre trata de completar las formas que no existen o que se quedan a medias. Esa la base de muchas ilusiones ópticas, pero también se aplicará fácilmente al campo de la fotografía y si lo utilizamos involucraremos al espectador, porque sin pensarlo completará la imagen.

De igual modo que un cantante deja de cantar en mitad de un concierto para que los fans completen la letra, nosotros podemos dejar un espacio dentro del encuadre para que el espectador lo llene y se sienta parte de la fotografía. Al reconocer formas que le resulten familiares su mente trabajará para imaginar las piezas que faltan en una imagen, como pasa con este edificio.

Cuando se produce el cierre existe una sensación de placer. Pero si la forma no se indica de forma suficientemente clara y resulta ambigua, se creará un enigma difícil de resolver que requerirá más tiempo, pero que finalmente se producirá.

Por ejemplo, intenta leer esto: ¿Enti-nd-s lo q-e pon- -quí? A pesar de no ver la frase completa nuestro cerebro rellena los huecos donde faltan algunas vocales, porque reconoce las palabras (¿Entiendes lo que pone aquí?).

Con la fotografía podemos hacer lo mismo, aprovechar lo que el espectador ya sabe para sugerir una conexión visual que tenga que cerrar y convertirle en un participante activo de nuestra foto. ¿Has completado la forma del donut mordido? Si a Apple le funciona con la manzana de su logotipo, a ti también te podría funcionar ¿no crees?

#8. Principio de la Simetría

Este principio no se basa tanto en el acto de percibir sino en la sensación que se genera al percibir. Nuestro cerebro trata de organizar lo que ve intentando que todo sea estable, simétrico, simple, estructurado y ordenado.

Por eso una imagen con simetría resulta placentera visualmente, no hay desequilibrio ni nada erróneo que se encuentre perdido dentro de la toma. Al observarla, sentimos tranquilidad, estabilidad, calma y nada nos distrae a la hora de captar el mensaje que se busca transmitir.

A la hora de tomar nuestras fotos, podemos tratar de buscar ese equilibrio gracias a la definición del punto de fuga, la colocación del horizonte y equilibrando los elementos que aparecen dentro del encuadre. No es necesario que sea iguales o idénticos, pero sí que estén simétricamente colocados dentro de la composición.

Sin embargo, si añadimos un elemento asimétrico dentro de una escena simétrica el espectador se encuentra ante un problema dentro del encuadre. Lo que hace es perder el tiempo tratando de entender qué hace eso ahí y por qué no puede ordenarlo y estructurarlo.

Si creamos distracción con un elemento irregular es posible que este acto incomode al espectador y solo se logre entorpecer la recepción del mensaje que buscaba transmitir la foto desde un primer momento, creando sensación de rechazo. ¿Qué opinas en este caso? ¿Te incomoda que la chica rompa la simetría?

#9. Principio de Destino Común

El destino común es un principio que reconoceremos fácilmente y que seguro que ya hemos usado muchas veces en fotografía porque lo tenemos más interiorizado. Consiste en que percibamos como un grupo coherente a los objetos que aparecen orientados en una misma dirección.

Es un principio muy similar el de la proximidad y al de la continuidad, pero aquí también añadimos la sensación de movimiento o de dirección. Si vemos una bandada de pájaros siguiendo una misma trayectoria, aunque se trate incluso de aves de especies distintas o de diferentes tamaños, lo concebiremos como un grupo.

Por tanto, si dos o más elementos se desplazan en una misma dirección crean una línea direccional porque tienen el mismo destino y se perciben como unidad. Si además están realizando el mismo acto, como volar, andar o saltar también se creará una relación común que hará que el espectador se haga la pregunta que deseamos ¿A dónde se dirigen y por qué?

Sin embargo, si vemos pájaros volando aleatoriamente no tendremos la misma percepción. Al no determinar si hay un destino común los vemos como entidades completamente independientes. Se pierde esa necesidad de unirlo todo y se crea una tensión diferente con la que también podemos jugar en fotografía.

Por tanto, al realizar fotos de elementos en movimiento siempre debemos tener en cuenta que si se mueven en la misma dirección, ese movimiento se convertirá en el protagonista de la toma. Y si añadimos un elemento que se mueva en la dirección opuesta, conseguiremos separarlo del grupo y darle sentido por sí mismo.

#10. Principio de la Experiencia

¿Cuántas veces has visto una foto y has pensado automáticamente me recuerda a aquel sitio, a aquella película, a aquella persona…? No podemos evitarlo, tenemos la tendencia de asociar cosas nuevas a cosas pasadas y eso es algo que en fotografía también podemos aprovechar.

Según el principio de la experiencia vivida, también llamado de la experiencia pasada, si hemos visto uno o varios elementos juntos en el pasado, seguramente nuestra tendencia será la de agruparlos en el presente.

En realidad, sería un principio prácticamente común a todos los anteriores, porque toda la teoría de la Gestalt se basa en las formas que hemos percibido a través de nuestros ojos desde que nacemos y vamos desarrollándonos en sociedad.

Fíjate en este ejemplo con el que quizás entiendas mejor a lo que nos referimos. Esto no son garabatos, aunque lo parezcan, se trata de los skylines de dos ciudades muy famosas. Si te fijas un poco en las formas de sus edificios más emblemáticos seguro que las reconocerás rápidamente.

Efectivamente, la primera imagen corresponde al skyline de París y la segunda imagen al de Nueva York. Tienen referentes arquitectónicos como la Torre Eiffel y la Estatua de la libertad que nos resultan familiares. De hecho, aunque no hayas siquiera viajado a estos lugares, eres capaz de reconocerlos.

Pues bien, ahora mira este otro skyline. ¿Sabes qué ciudad es esta? ¿La reconoces? 

Se trata del skyline de Breslavia, una ciudad situada en el suroeste de Polonia. Seguramente, si no vives allí o no lo has visitado te resulte casi imposible adivinarlo ¿verdad? Eso es porque Breslavia no forma parte de tu experiencia vivida y al desconocer su existencia no puedes percibirla como algo reconocible.

Todo lo que vemos y percibimos lo interpretamos de una forma personal y cuanto más abstracto es aquello que percibimos, más lo interpretamos de forma subjetiva. Nos basamos en la experiencia, en aquello que ya hemos experimentado y por eso al componer debemos pensar qué reconocerá el espectador al ver nuestra foto y jugar con esa baza.

El Poder de la Mente como Recurso Compositivo

La teoría Gestalt nos dice que la escena en su conjunto es mayor que la suma de las partes individuales. Gracias a esta idea, los fotógrafos podemos realizar composiciones que no se lo revelen todo al espectador sin miedo a que el mensaje deje de transmitirse, porque será el propio espectador el que interprete esa imagen no explícita y cree su propio mensaje.

Quizá las teorías de la Gestalt sirvieron de inspiración para escribir las normas de composición que se crearon para el mundo artístico. No lo sabemos. Lo que sí tenemos claro es que la percepción humana es la misma para todos y que podemos usar el poder la mente para componer en fotografía.

¿Qué opinas tú?  ¿Te convencen más estos principios que las normas de composición habituales? ¿Ya conocías la teoría de la Gestalt y la aplicas normalmente a la hora de hacer fotos? ¡Deja un comentario y cuéntanoslo!

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Ir a la fuente / Author: Tina Tatay

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